Dos primos se juntan para hacer algo en torno al recuerdo de su abuela, ser entrañable, tierno dulce...Ella bailarina, el fotógrafo….
Quieren retratar el vínculo que se inscribe y perdura, casi un sueño, casi un deseo de volver a estar…
Una casa, la de su infancia, la cocina que llama a fragmentos de la memoria, el tejido del tiempo se suspende y ya no se sabe qué se completa con la fantasía, qué con la memoria.
Como esas historias que no sabemos si nos las contaron o las vivimos, el polvo del tiempo tiene el color de la nostalgia, y se puede estar junto a la ausencia.
¿Qué tipo de espacio es el recuerdo?
¿Cómo es vivir con lo que ya se fue y aún tiene olor a juego?
Pareciera que estamos desnudos ante el recuerdo, él nos hace vulnerables, y el tiempo se teje entre agujas invisibles, no hay presente, ni pasado, ni futuro solo un gran fragmento de emoción que todo lo abarca.